“Encarnación destapa las trabas y Abinader toma el control del sector eléctrico”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Juan José Encarnación ha dado en el clavo cuando, semanas atrás, denunciaba con firmeza las trabas que afectan a la producción de energía en nuestro país. Sus palabras no fueron solo una advertencia aislada, sino un llamado de alerta que hoy cobra mayor vigencia, porque el sector eléctrico es un pilar estratégico para el desarrollo nacional.
El presidente Luis Abinader, en medio de esta coyuntura, ha demostrado una vez más su capacidad de respuesta rápida frente a situaciones de crisis. Lo ha hecho en otras ocasiones, y ahora la nación vuelve a observar cómo actúa con determinación frente a uno de los temas más sensibles: la energía eléctrica.
No se trata simplemente de un servicio, como muchos podrían pensar. La energía constituye la base de la vida moderna. Sin ella, los hogares carecen de tranquilidad, la industria se detiene, el comercio pierde dinamismo y las ciudades entran en un caos inevitable. Por eso, el tema eléctrico exige medidas firmes y oportunas.

Encarnación, al señalar las trabas que aún persisten, deja al descubierto las deficiencias que por décadas han frenado la expansión de la generación y distribución energética. Esas trabas, muchas veces burocráticas y políticas, representan un freno para la inversión privada y para el fortalecimiento de la confianza en el sector.
El presidente Abinader, consciente de esta realidad, ha emitido el memorándum número 517-25, un documento que contiene 16 considerandos que justifican y respaldan las decisiones tomadas para enfrentar la crisis energética. Este acto no es solo administrativo, sino un paso trascendental en la búsqueda de soluciones concretas.
Cada considerando de este memorándum refleja un diagnóstico claro de la situación: desde las dificultades de generación hasta los retos de transmisión, pasando por los altos costos operativos y la dependencia de combustibles importados. El objetivo es desmontar los obstáculos y garantizar un suministro estable y eficiente.
La medida ha sido bien recibida por sectores que entienden la urgencia del tema, pero también genera expectativa sobre cómo se implementarán las acciones que en él se contemplan. La población demanda soluciones inmediatas, porque los apagones y las fluctuaciones afectan la vida diaria de millones de dominicanos.
El liderazgo del presidente se pone a prueba en este escenario. Su respuesta debe equilibrar la planificación a largo plazo con acciones inmediatas que alivien el malestar ciudadano. Es un momento donde la determinación y la transparencia son fundamentales para no repetir errores del pasado.
La denuncia de Encarnación, junto con la acción presidencial, marcan un punto de inflexión. Hoy más que nunca, queda claro que el país no puede avanzar sin un sistema eléctrico sólido, competitivo y moderno. La energía es el motor de la República Dominicana del presente y del futuro.
Por eso, la ciudadanía espera que el memorándum 517-25 no quede en el papel, sino que se traduzca en resultados tangibles. Resolver el problema eléctrico es resolver, en gran medida, los desafíos del desarrollo nacional. Y en esta tarea, todos los sectores deben aportar: el gobierno, los empresarios y la sociedad en general.

