Opinión

(VIDEO INCLUIDO) Gobernar sin excluir: la unidad partidaria como clave para sostener el poder

Por Juan José Encarnación

SANTO DOMINGO, RD.-

Los presidentes, por mandato constitucional y político, tienen la prerrogativa de gobernar con el equipo de hombres y mujeres que consideren más idóneo para ejecutar su visión de Estado. Esa facultad es legítima y necesaria para garantizar coherencia en la gestión pública y eficiencia en la toma de decisiones. Sin embargo, esa libertad no debe interpretarse como una desconexión automática de la base política que sostuvo el proyecto de poder.

Gobernar acompañado de los miembros del propio partido no solo es un acto de lealtad política, sino una estrategia inteligente para fortalecer la cohesión interna. Los partidos no son simples maquinarias electorales; son estructuras vivas, con militantes que han invertido tiempo, sacrificio y credibilidad en la construcción del poder. Ignorarlos debilita el vínculo entre gobierno y organización.

Desvincular de manera sistemática a los miembros del partido genera un desgaste silencioso pero profundo. Cada cancelación injustificada, cada exclusión innecesaria, va erosionando la confianza y abre heridas que luego son difíciles de cerrar. Esas fracturas internas, lejos de fortalecer al gobierno, alimentan la división y crean espacios para el desencanto y la desmovilización.

La historia política demuestra que los gobiernos que se aíslan de su base terminan pagando un alto costo. Un partido debilitado internamente pierde capacidad de defensa, de movilización y de articulación territorial. Cuando el liderazgo se desconecta de su gente, el poder se vuelve frágil, aunque las cifras macroeconómicas intenten maquillar la realidad.

En pocos meses el partido entrará en procesos internos determinantes, donde la unidad será un factor clave para garantizar estabilidad y continuidad. Llegar a esos escenarios con heridas abiertas y militantes resentidos sería un error estratégico. La fortaleza política no se construye excluyendo, sino integrando y escuchando.

Contar con la unidad de todos los miembros no significa renunciar a la eficiencia ni al mérito, sino equilibrar la gestión técnica con la sensibilidad política. Un partido unido respalda al gobierno, defiende sus decisiones y actúa como muro de contención frente a las adversidades propias del ejercicio del poder.

Esta crítica no nace del resentimiento ni del cálculo personal, sino del compromiso con el proyecto político que hoy gobierna. Se plantea con el objetivo claro de corregir a tiempo, de sanar antes de que las heridas se profundicen y de recordar que ningún gobierno es más fuerte que el partido que lo llevó al poder. Corregir ahora es gobernar con visión de futuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *