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Guerra del siglo XXI: del choque a la batalla tecnológica

Por redacción SDE digital

SANTO DOMINGO,.

En el programa “Los Afortunados de la Fortuna”, Juan José Encarnación planteó una reflexión contundente sobre la realidad geopolítica actual, señalando que muchos países no han querido darse cuenta de que ya no vivimos una guerra ideológica como en el pasado. A su juicio, las guerras modernas son esencialmente  tecnológicas, donde el dominio económico y la innovación pesan más que los discursos políticos tradicionales.

Encarnación destacó que dentro de Rusia existe un sector económico poderoso que no desea la guerra, consciente de los costos humanos, financieros y estratégicos que esta conlleva. Sin embargo, la realidad es que el conflicto se ha prolongado, y este 24 de febrero se cumplen ya cuatro años de enfrentamientos, desmontando por completo la idea inicial de una victoria rápida.

En ese contexto, recordó que Putin aseguró que en apenas siete días lograría vencer a un enemigo que consideraba pequeño. No obstante, el tiempo ha demostrado lo contrario. Para Encarnación, ese adversario resultó ser un gigante, con capacidad de resistencia, organización y apoyo internacional, lo que cambió por completo el curso del conflicto.

Asimismo, Encarnación abordó la situación global desde una perspectiva multipolar, resaltando el peso de bloques como China, India, África, Rusia y Brasil, a los que algunos identifican como BRICS. Según explicó, estas potencias emergentes están llamadas a jugar un papel determinante en el siglo XXI, en un mundo donde ya no se impondrá una sola hegemonía.

En su análisis, afirmó que nadie aprenderá fácilmente a evitar los conflictos, pero insistió en que una guerra de esta magnitud deja heridas profundas, una verdadera carnicería humana. Recordó la enorme cantidad de soldados, muchos de ellos jóvenes, que son enviados al combate, así como el impacto social que esto genera en sus países de origen.

Finalmente, Juan José Encarnación lamentó las consecuencias humanas y sociales del conflicto, desde los soldados en el frente hasta el personal de apoyo, como enfermeros y cuerpos de seguridad, que también cargan con el peso de la guerra. Para él, al final, más allá de la geopolítica y los intereses de poder, el mayor costo siempre lo paga la gente común.

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