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Héroes del 12 de  enero de 1972 y el patrimonio histórico en el olvido

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO ESTE.-

El 8 de diciembre de 2011 marcó un hito en la historia del municipio Santo Domingo Este. En una decisión cargada de significado, el Concejo de Regidores del Ayuntamiento Santo Domingo Este (ASDE) aprobó la resolución 42-11, declarando como patrimonio histórico y cultural del municipio el monumento a los héroes y mártires del 12 de enero y su entorno.

Esta resolución no solo reconoce el valor simbólico de ese espacio, sino que honra a un grupo de jóvenes valientes que, con pasión revolucionaria y compromiso patriótico, ofrendaron su vida por los ideales de libertad y justicia para el pueblo dominicano.

Este monumento, ubicado en el kilómetro 15 de la autopista Las Américas, conmemora los acontecimientos del 12 de enero de 1972, cuando Amary Gelmán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy enfrentaron con heroísmo y sacrificio las fuerzas de la represión, sellando con su sangre un capítulo indeleble en la historia de la lucha por los derechos y libertades en República Dominicana.

Estos jóvenes, conocidos como “Los Palmeros”, representan el espíritu indomable de una generación que soñaba con un futuro mejor, aún a costa de sus propias vidas.

La resolución firmada por Rigoberto Fernández, entonces presidente del Concejo de Regidores, fue un acto de justicia histórica, un reconocimiento oficial a quienes consagraron su juventud y su existencia a la causa del bienestar colectivo.

Su legado trasciende las generaciones y nos recuerda que los derechos y las libertades que hoy disfrutamos fueron conquistados con el sacrificio de hombres y mujeres comprometidos con el ideal de una sociedad más justa.

Sin embargo, al recordar y celebrar esta resolución, cabe preguntarse si el municipio Santo Domingo Este ha estado a la altura del compromiso asumido aquel diciembre de 2011. La respuesta lamentablemente es desalentadora.

Hasta el día de hoy, estos monumentos históricos se encuentran en un estado de total abandono. El entorno que alguna vez se erigió para honrar la memoria de estos héroes se ha deteriorado, convirtiéndose en un símbolo no solo de desidia institucional, sino también de nuestra incapacidad colectiva para preservar el legado de quienes dieron su vida por el bienestar de la nación.

¿Dónde está el compromiso con la memoria histórica? ¿Por qué las autoridades han permitido que este lugar, que debería ser un santuario de orgullo y reflexión, se haya transformado en una muestra de olvido y descuido? Es nuestro deber exigir que se tomen medidas inmediatas para rescatar y preservar este patrimonio histórico-cultural, tal como se prometió hace más de una década.

El monumento a Los Palmeros no es solo una obra física; es un santuario de la memoria colectiva. Representa el sacrificio por ideales más grandes que cualquier individuo. Como municipio, debemos asegurarnos de que su significado perdure y trascienda, educando a nuestras comunidades sobre la importancia de recordar y honrar a quienes dieron todo por el bienestar de la nación.

Hoy, más que nunca, es vital reafirmar el valor de nuestra historia y proteger los espacios que la representan. Porque al honrar a nuestros héroes del pasado, nos comprometemos a construir un futuro digno de su sacrificio. Pero para ello, debemos actuar con urgencia y responsabilidad, asegurándonos de que el abandono nunca más sea el destino de nuestros monumentos históricos.

 

 

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