Intolerancia y abuso de poder: El caso de Dr. Wazar Gómez en San José de Ocoa
Por Roberto Veras.-
En un incidente que ha levantado serias preocupaciones sobre la tolerancia y el respeto a la libertad de expresión, Dr. Wazar Gómez, un ciudadano de San José de Ocoa, fue detenido de manera violenta mientras ejercía su derecho a manifestarse pacíficamente. Su delito aparente: sostener un cartel en el que pedía atención a los servicios de salud mental y de personas con problemas de cancel.
El escenario parecía más propio de una dictadura que de una democracia. Gómez, en un acto cívico y ciudadano, expresaba sus inquietudes de manera no violenta, utilizando el único medio que tenía a su alcance: un cartel y su voz. Sin embargo, la respuesta de las autoridades locales fue desproporcionada y reveladora de una intolerancia preocupante.
La detención se llevó a cabo de manera abrupta, sin previo aviso ni intento de diálogo. Gómez fue conducido a un cuartel policial, donde, en lugar de ser tratado con el respeto que merece cualquier ciudadano, fue arrojado junto a los presos comunes. Esta situación no solo viola sus derechos fundamentales, sino que también pone de manifiesto un preocupante abuso de poder por parte de la policía.
El trato recibido por Gómez dentro de la cárcel es aún más alarmante. Las denuncias de maltrato y vejación por parte de las autoridades carcelarias son inaceptables en una sociedad que se precia de respetar los derechos humanos y la dignidad de cada individuo. No podemos permitir que la protesta pacífica se convierta en una excusa para perpetuar la violencia y la intimidación desde el Estado.
Este incidente no debe ser pasado por alto. Más allá del caso particular de Wazar Gómez, lo que estamos presenciando son señales inquietantes de un comportamiento dictatorial por parte de la policía local. En una democracia saludable, la libre expresión debería ser protegida y fomentada, no castigada.
Es imperativo que las autoridades investiguen a fondo este incidente y tomen medidas para garantizar que los derechos de los ciudadanos no sean violados impunemente. La intolerancia y el abuso de poder no tienen cabida en una sociedad que aspira a ser justa e inclusiva.
Es responsabilidad de todos los ciudadanos estar alerta y exigir que se respeten los principios fundamentales de una democracia. No podemos permitir que la represión se convierta en la norma y que la voz del pueblo sea silenciada por aquellos que deberían protegerla. La libertad de expresión es un pilar fundamental de cualquier sociedad democrática y debe ser preservada a toda costa.

