MunicipalesNacionales

La dolorosa batalla de Dayana y la  negligencia médica en Najayo-Mujeres

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO.-

La impotencia y el temor embargan a la señora Altagracia Romano (Taro) cada vez que piensa en su hija, Dayana Reinoso Romano, quien a sus 31 años enfrenta una doble condena: la de cumplir cinco años en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Mujeres y la más cruel, la batalla contra el cáncer sin recibir la atención médica necesaria.

Dayana, cuyo encarcelamiento tiene su origen en un acto desesperado de defender a sus hijas de un abuso sexual, ha sido diagnosticada con cáncer cérvico-uterino mientras se encuentra tras las rejas. Sin embargo, la atención médica que ha recibido en el centro penitenciario no ha sido suficiente, sumiendo a la joven en un dolor constante y un sangrado que solo agrava su situación.

Según relata Altagracia Romano, aunque el centro penitenciario ocasionalmente traslada a su hija para recibir tratamiento, el cáncer ha avanzado de manera alarmante, consumiendo su vitalidad. «El cáncer le ha comido todo por dentro», lamenta la madre, evidenciando su miedo más profundo: perder a su hija mientras está privada de libertad.

La situación se agrava con el testimonio de una compañera de celda de Dayana, quien denuncia negligencia médica por parte de las autoridades de Najayo-Mujeres. Asegura que los medicamentos suministrados no han tenido el efecto esperado, dejando a Dayana librando una batalla desigual contra una enfermedad que no espera ni respeta barrotes.

Esta situación plantea preguntas incómodas sobre la calidad de la atención médica en el sistema penitenciario y la responsabilidad de las autoridades en garantizar el bienestar de quienes cumplen condena. ¿Cómo es posible que una mujer, ya privada de su libertad, enfrentando las consecuencias de un acto desesperado para proteger a sus hijas, sea abandonada en su lucha contra una enfermedad tan devastadora?

Es imperativo que las autoridades tomen medidas inmediatas para garantizar que Dayana Reinoso Romano reciba la atención médica adecuada. Su lucha no solo es contra el cáncer, sino también contra la indiferencia y la negligencia que amenazan con arrebatarle la vida antes de que pueda recuperar su libertad.

La historia de Dayana no solo revela las carencias del sistema penitenciario en cuanto a atención médica, sino que también plantea interrogantes éticos sobre el tratamiento de quienes enfrentan enfermedades graves tras las rejas. La sociedad debe reflexionar sobre cómo abordamos la salud de aquellos que, a pesar de sus errores, merecen ser tratados con humanidad y compasión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *