La experiencia con Juan de los Santos en su Candidatura al Comité Político.
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
Recuerdo claramente aquellos días en los que Juan de los Santos aspiraba a formar parte del comité político del Partido de la Liberación Dominicana. Como fotógrafo, tuve la oportunidad de acompañarlo en su recorrido por todos los municipios del país para llevar su propuesta a los miembros del comité central. Fui seleccionado para unirme a su equipo debido a mi estrecha relación con el alcalde, que cariñosamente todos les llamaban «Juancito».
Juan era una persona de personalidad fuerte, y nuestra dinámica era interesante, ya que yo tenía un temperamento suave y tranquilo. En una ocasión, regresábamos de mi pueblo natal, La Vega, acompañados por Mildred Charlot, quien en ese entonces era la directora de comunicación.
Durante el viaje, surgió una diferencia entre Juan y yo debido a que alguien del comité central no asistió a una reunión programada, y yo tuve que agregarlo aunque no salió en la fotografía. La discusión se acaloró, y Mildred Charlot me hizo un comentario sobre cómo podía yo hablarle de esa forma al alcalde.
En ese momento, respondí que lo trataba así porque yo era mayor que él y merecía respeto aunque él fuera el alcalde. La tensión entre nosotros era evidente, después de terminar el trabajo de fotografías decidimos ir a un restaurante en la montaña de la Vega “Vista Alta” y empezamos a recordar la canción de Lisa M. “Every body dancing now”.
Esa canción, la pedía varias veces en «Elvis Disco», una discoteca en la que yo trabajaba como disc jockey y a la que Juan solía visitar, 30 años después me di cuenta que las letras y la composición de esa canción son del actual alcalde, Manuel Jiménez. Tomamos algunos tragos y, como por arte de magia, todo volvió a la normalidad.
Esta anécdota refleja la complejidad de las relaciones interpersonales, especialmente en el ámbito político. Aunque Juan de los Santos enfrentó críticas debido a su riqueza que algunos consideraban incoherente con su cargo, su determinación y habilidad para conectar con las personas eran notables. A pesar de nuestras diferencias momentáneas, pudimos superarlas y continuar trabajando juntos.
La política está llena de desafíos y conflictos. Sin embargo, es importante recordar que las diferencias de opinión y los enfrentamientos son parte del proceso democrático. Las discusiones acaloradas pueden surgir, pero también existe la posibilidad de encontrar puntos en común y llegar a soluciones amigables.
Aunque Juan y yo veníamos de diferentes generaciones y teníamos personalidades contrastantes, nuestra colaboración nos permitió aprender y crecer. Mi experiencia junto a él me enseñó la importancia de la tolerancia y el respeto en cualquier ámbito de la vida, especialmente en la política.
En conclusión, la historia de mi experiencia junto a Juan de los Santos en su aspiración al comité político del Partido de la Liberación Dominicana es un recordatorio de que las diferencias pueden superarse y que el diálogo y el entendimiento mutuo son fundamentales en el camino hacia el progreso. Aunque nuestras voces se alzaron en un momento de tensión, encontramos la manera de dejar atrás nuestras diferencias y continuar trabajando juntos por un objetivo común, que él llegara al Comité Político del PLD.

