“La gestión de Manuel Jiménez en SDE” un trabajo en la sombra.
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
En la gestión de un municipio, hay aspectos cruciales que a menudo pasan desapercibidos, y uno de ellos es el sistema de drenaje pluvial. Este componente vital de la infraestructura urbana trabaja en las sombras, fuera del foco público, pero sus beneficios se revelan de manera contundente cuando las aguas pluviales se filtran por los imbornales.
A simple vista, el drenaje pluvial es invisible. No se manifiesta en majestuosas estructuras ni en proyectos que llamen la atención. En cambio, se encuentra enterrado bajo el pavimento, fuera del conocimiento cotidiano de la población. Sin embargo, su importancia radica en su capacidad para prevenir inundaciones, proteger propiedades y garantizar la seguridad pública.
Es solo cuando las lluvias empiezan a caer que los resultados de un eficiente sistema de drenaje pluvial se hacen evidentes. Los imbornales, discretamente ubicados en las calles, se convierten en héroes anónimos al tragar las aguas pluviales y dirigirlas lejos de las áreas pobladas. Los ciudadanos, a menudo sin darse cuenta, experimentan la tranquilidad de calles secas y propiedades seguras.
En el caso del municipio Santo Domingo Este, el trabajo silencioso pero efectivo de su sistema de drenaje pluvial se vio reflejado durante las recientes lluvias. Aunque la gestión de Manuel Jiménez no ha estado exenta de críticas, es esencial reconocer los logros en áreas cruciales como esta. El drenaje pluvial no solo evita inundaciones, sino que también preserva la integridad de las infraestructuras urbanas y, en última instancia, mejora la calidad de vida de los residentes.
La falta de reconocimiento hacia el trabajo invisible del drenaje pluvial es un recordatorio de la importancia de mirar más allá de lo evidente. La inversión en infraestructuras subterráneas puede no generar titulares, pero sus beneficios son esenciales para la resiliencia de una comunidad frente a eventos climáticos extremos.
No quería hablar del alcalde, Manuel Jiménez, por la amistad que me une a él, pero en medio de las inundaciones que azotaron el Distrito Nacional el año pasado, y que se repiten en este mes de noviembre, es inevitable comparar la respuesta de sus compañeros de partido con la situación que se viviría si el epicentro de la tormenta, las inundaciones, ahogamiento vehicular y pérdidas de vidas humanas hubieran sido en Santo Domingo Este y no en el Distrito Nacional.
No podemos pasar por alto la realidad de que, en una situación similar, al alcalde Manuel Jiménez le lloverían críticas y descontento, incluso llegando a extremos como la despiadada condena de llevarlo al paredón. En lugar de resaltar los esfuerzos significativos por mejorar el drenaje pluvial para prevenir inundaciones, la crítica se convertiría en el tono predominante.
Sus compañeros de partido son tan mezquino que parecen incapaz de reconocer el arduo trabajo de drenaje llevado a cabo durante los tres años de la gestión municipal de Jiménez. A pesar de los avances, la sombra de la insatisfacción persiste, eclipsando los logros que merecen ser destacados.
Manuel Jiménez ha dedicado tiempo y recursos considerables para abordar los problemas de drenaje en el municipio. Sin embargo, sus compañeros parecen no estar dispuestos a reconocer estos esfuerzos. En circunstancias normales, elogiaríamos el progreso y la visión del líder municipal, pero en cambio, la oposición parece ser la única voz que reconoce y aprecia sus acciones.
La realidad es que la oposición habla con más elocuencia sobre el trabajo de Manuel Jiménez que sus propios compañeros de partido. Es sorprendente cómo la retórica política puede eclipsar los logros concretos y dar lugar a la desconfianza y el desdén. En lugar de unir fuerzas para el beneficio del municipio, parece que la política partidista prevalece, dejando en segundo plano el bienestar de la comunidad.
Es esencial que reconozcamos el trabajo positivo cuando lo vemos. Independientemente de las afiliaciones políticas, deberíamos ser capaces de reconocer los avances y los esfuerzos en pro del bienestar común. No debemos permitir que la ceguera política nos impida valorar el trabajo duro y las contribuciones positivas.
En conclusión, es hora de dejar de lado la mezquindad y reconocer el trabajo realizado por Manuel Jiménez en Santo Domingo Este. La gestión municipal es un desafío constante, y el esfuerzo dedicado a mejorar la infraestructura y prevenir desastres merece ser reconocido. La crítica desmedida no construye, pero el reconocimiento y el apoyo pueden impulsar a los líderes a seguir trabajando por el bienestar de la comunidad.

