La lealtad entre los hermanos y los amigos.
SANTO DOMINGO
Por Roberto Veras.-
Ser leal es una característica que muchos de nosotros valoramos en los demás, me pregunto cuánto nos enorgullecemos de nuestra propia lealtad hacia los demás.
La lealtad se puede poner a prueba cuando se trata de guardar secretos, no depende de nosotros decidir si transmitir o no las confidencias de otra persona.
Podemos tener la tentación de discutir lo bueno y lo malo de su situación o comportamiento y saber algo que otros no saben puede ser muy seductor para revelar.
Pero ser un buen y leal hermano y aliado significa a veces guardarnos sus asuntos y dejar que ellos decidan si quieren revelarlos.
Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos tenido amigos que han cancelado de su trabajo en el último minuto, ha surgido algo inevitable y no pueden cumplir con los compromisos.
Es decepcionante, especialmente si luego descubrimos que fueron a una fiesta o tuvieron una noche especial, la lealtad significa hacer un arreglo y mantenerlo.
Si tenemos una opinión, un punto de vista que otros encuentran difícil de apreciar, puede ser tentador modificarlo para encajar.
Si un hermano está pasando por un mal momento, cuando sea acusado de algo que no ha cometido, y protesta por su inocencia, un hermano leal estará a su lado, apoyándolo.
Incluso si nuestro hermano ha hecho algo malo, podemos seguir siendo solidarios y leales si sentimos que podemos confiar en las razones de su error, pues la lealtad y la confianza a menudo van juntas.
La lealtad es una parte importante de nuestro compromiso mutuo, aceita las ruedas de la vida diaria y nos permite respetar a los que están cerca de nosotros y confiar en que nos trataremos con consideración.

