La necesidad básica y cotidiana del municipio SDE es la recolección de los desechos sólidos.
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE.-
Hace unos años, el ya fallecido alcalde Juan de los Santos me decía: «¿Has visto, Robert, todas las canchas y edificaciones multiuso que hemos inaugurado para mejorar la calidad de vida de los munícipes?»
Recuerdo que mi respuesta fue directa: «Sí, has hecho varias obras, pero ten en cuenta que te van a medir por cómo enfrentas la recogida de los desechos sólidos.
La mayor parte de los munícipes espera de la alcaldía que recojan la basura. Por más canchas, instalaciones multiuso, inauguraciones de monumentos y rescate de espacios que realices, lo primordial es la recogida de basura.»
Juancito siempre estuvo atento al tema de la basura. Recuerdo que decía: «No quiero que me cambien el apellido como al otro alcalde», refiriéndose a su antecesor.
La reflexión sobre la gestión municipal nos lleva a la importancia de atender las necesidades básicas de la comunidad. Si bien es cierto que las obras públicas y los proyectos grandiosos son visibles y a menudo celebrados, la realidad diaria de los ciudadanos se ve afectada por cuestiones más prácticas y esenciales, como la recogida eficiente de la basura.
Es indudable que el desarrollo de infraestructuras deportivas, espacios multiuso y otros proyectos urbanos puede contribuir al bienestar de la comunidad. Sin embargo, estas iniciativas no deben eclipsar la atención que se merece el servicio básico de la gestión de residuos.
La satisfacción de los ciudadanos depende en gran medida de su entorno cotidiano, y nada influye más en este aspecto que la eficacia en la recolección y disposición de la basura.
La anécdota sobre Juancito y su firme postura respecto a la basura revela una verdad incuestionable: los líderes municipales deben ser conscientes de las prioridades reales de sus ciudadanos.
Enfrentar problemas tan fundamentales como la gestión de residuos sólidos no solo asegura la higiene y la salud pública, sino que también fortalece el vínculo entre la administración y la comunidad.
Esperamos que esta lección perdure en la memoria de los actuales y futuros líderes locales. La verdadera grandeza de una gestión municipal radica en su capacidad para abordar las necesidades básicas y cotidianas de la población, recordándonos que, a veces, son las acciones más simples las que dejan una marca indeleble en la percepción de una administración.

