La oposición corre el riesgo de convertirse en un eco vacío en el panorama político nacional.
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO.-
La reciente visita del Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha dejado a la oposición dominicana en un estado de desasosiego y confusión. En un momento en que muchos anticipaban que su llegada sería un bálsamo para las críticas al gobierno del presidente Luis Abinader, la realidad fue diametralmente opuesta: Rubio no solo reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la República Dominicana, sino que también elogió su democracia y estabilidad.
El politólogo Juan José Encarnación ha señalado acertadamente que este reconocimiento internacional coloca a Abinader en una posición privilegiada entre los líderes de América Latina. En un contexto donde la democracia se tambalea en varios países de la región, como: Venezuela, Nicaragua y Cuba, la República Dominicana se erige como un bastión de institucionalidad y transparencia. Este contraste no es menor: mientras que otros países sufren las consecuencias de regímenes autoritarios, la nación dominicana avanza hacia el desarrollo y el bienestar de su población.
La oposición, que había previsto que la visita de Rubio sería un revés para el gobierno, se ha encontrado sin argumentos sólidos para sostener su discurso. La realidad política y económica del país, respaldada por el reconocimiento internacional, ha dejado en evidencia la falta de propuestas concretas y la carencia de una narrativa convincente por parte de los partidos opositores. En lugar de unirse a la celebración de los logros democráticos, parecen atrapados en un ciclo de críticas que no resuenan con los ciudadanos.
El desafío para la oposición ahora es claro: deben replantear su enfoque y buscar una conexión auténtica con la realidad del pueblo dominicano. En lugar de seguir apostando a la desestabilización, deberían considerar cómo contribuir a un diálogo constructivo que beneficie a la nación en su conjunto. La democracia no solo se sostiene con críticas, sino con propuestas que fomenten el progreso y la inclusión.
La visita de Marco Rubio no solo ha reafirmado la posición de la República Dominicana como un país democrático, sino que también ha dejado al descubierto la falta de dirección de la oposición. El momento exige un discurso renovado que no solo desafíe al gobierno, sino que también ofrezca soluciones y esperanza a los ciudadanos. Sin un mensaje claro y relevante, la oposición corre el riesgo de convertirse en un eco vacío en el panorama político nacional.

