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La política municipal de los alcaldes desde la fundación del municipio Santo Domingo Este

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO ESTE, RD.-

Desde su creación mediante la Ley 163-01 en el año 2001, el municipio Santo Domingo Este se convirtió en una de las demarcaciones más grandes y pobladas del país, heredando una estructura urbana compleja, grandes desigualdades sociales y una creciente demanda de servicios municipales. Este nuevo escenario político abrió la puerta a un experimento de gobernanza local que, con el paso de los años, ha reflejado tanto los avances como las debilidades de la política dominicana en el ámbito municipal.

El primer alcalde electo, Domingo Bautista, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tuvo la responsabilidad de organizar el naciente Ayuntamiento de Santo Domingo Este. Su gestión (2002-2006) se concentró en sentar las bases administrativas y establecer los primeros mecanismos de funcionamiento institucional. En ese momento, el municipio carecía de una infraestructura adecuada, de planificación urbana y de recursos suficientes, lo que convirtió su mandato en una etapa de estructuración y de búsqueda de identidad para la nueva corporación edilicia.

La llegada de Juan de los Santos, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), marcó una nueva etapa en la historia municipal. Su administración (2006-2015) impulsó una agenda de modernización, con proyectos de embellecimiento urbano, construcción de parques, asfaltado de calles y fortalecimiento de los servicios municipales.

 “Juancito”, como se le conocía popularmente, logró conectar con amplios sectores sociales y empresariales, consolidando una fuerte influencia política. Sin embargo, su gestión también fue cuestionada por el auge del clientelismo político y la falta de transparencia en algunos procesos administrativos, lo que muestra el doble rostro de la política local: progreso visible, pero con debilidades institucionales.

Tras su fallecimiento en 2015, Janette Medina siguió la misma política durante 8 meses que faltaban para concluir la última gestión de Juancito, luego el también peledeísta Alfredo Martínez asumió la alcaldía para el período 2016-2020. Su gestión fue más conservadora y de bajo perfil, caracterizada por intentos de continuidad en la línea de obras menores y mantenimiento urbano, aunque con resultados limitados. Los problemas de recogida de basura, el deterioro de la infraestructura y la poca innovación administrativa generaron un amplio descontento ciudadano, lo que afectó la imagen del PLD en el municipio y preparó el terreno para un cambio político.

En el 2020, con el ascenso del Partido Revolucionario Moderno (PRM) al poder nacional, fue electo Manuel Jiménez como alcalde de Santo Domingo Este. Su administración se presentó como una propuesta de renovación ética y cultural, orientada hacia la transparencia y la participación ciudadana. Sin embargo, su mandato enfrentó críticas por la falta de efectividad en la gestión de los servicios básicos, especialmente la recolección de desechos sólidos y la organización territorial. Aun así, su figura introdujo una visión distinta del liderazgo local, más vinculada al arte, la educación y la planificación, aunque los resultados fueron mixtos.

En el año 2024 asumió el pastor y comunicador Dio Astacio, también del PRM, con la promesa de transformar el municipio desde la eficiencia administrativa, la limpieza urbana y la modernización de los servicios. No obstante, su gestión apenas comienza, por lo que resulta prematuro hacer una evaluación objetiva de su desempeño. Lo que sí es evidente es que enfrenta enormes retos: una ciudad que crece sin planificación, un déficit estructural en servicios públicos y una población cada vez más demandante de resultados tangibles.

Desde una mirada sociológica, la historia política de los alcaldes de Santo Domingo Este refleja el tránsito de una gestión fundacional a una administración moderna, pero aún atrapada por las viejas prácticas del clientelismo y la improvisación. Cada alcalde ha representado un momento de la evolución social del municipio, donde la lucha por el poder local se entrelaza con las aspiraciones de los ciudadanos por vivir en una ciudad limpia, segura y organizada.

En síntesis, Santo Domingo Este ha sido un laboratorio político en el que se han probado diversos modelos de gestión municipal, con avances y retrocesos que marcan su historia reciente. Desde Domingo Bautista hasta Dio Astacio, los líderes municipales han enfrentado el desafío de gobernar una ciudad compleja, diversa y en constante expansión. El futuro del municipio dependerá, en gran medida, de la capacidad de sus gobernantes de superar la política de coyuntura y construir, por fin, un proyecto de ciudad sostenible, participativa y verdaderamente moderna.

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