Lecciones políticas del pasado, un llamado al PRM para el futuro
Por Roberto Veras.
SANTO DOMINGO.-
Los partidos políticos no han aprendido a estudiar la historia de los diferentes partidos en los últimos 50 años. El libro escrito por Juan José Encarnación, «Soldados de la Democracia», es muy claro cuando habla del PRD, el partido más grande de la historia de la República Dominicana.

Este partido, estando en el poder a mediados de los años 80, perdió las elecciones debido a la pugna entre sus dirigentes, quienes luchaban por el control de la presidencia. Hoy, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) es un partido bisagra que, en cualquier momento, puede perder sus derechos ante la JCE para participar en elecciones.
Más recientemente, está el caso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que, después de mantener el poder por varios años, también sufrió las consecuencias de una pugna interna entre sus dos principales líderes. Este conflicto hizo que perdieran las elecciones y apenas lograran un 10% de los votos en los comicios más recientes.
Estas experiencias políticas deben servir de ejemplo para los miembros del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara a las elecciones del 2028. Con estas lecciones históricas, el PRM debe apostar por un candidato que unifique las bases de su partido para continuar en el poder.
De lo contrario, correrán la misma suerte que sus predecesores, enfrentando una división interna que podría condenarlos al fracaso electoral y relegarlos a la irrelevancia política.
El PRM tiene ante sí una oportunidad única de aprender de los errores del pasado. No solo se trata de elegir un candidato competitivo, sino también de garantizar que las bases del partido se sientan representadas y unidas bajo una visión común.
El fracaso del PRD y del PLD demuestra que las divisiones internas son un camino directo hacia la debacle. Además, en un panorama político donde los votantes buscan estabilidad y claridad en las propuestas, cualquier signo de desunión podría resultar letal.
Es crucial que los líderes actuales del PRM trabajen para consolidar una narrativa que inspire confianza y fortalezca los lazos dentro del partido. De lo contrario, el espectro de la irrelevancia podría convertirse en una realidad tangible, marcando el final de un ciclo de poder y abriendo las puertas a nuevas fuerzas políticas que capitalicen el descontento ciudadano.
Finalmente, el PRM está ante una encrucijada histórica. Los próximos pasos que tome determinarán si consolidan su posición como fuerza dominante o si se suman a la lista de partidos que, por no aprender del pasado, quedaron relegados a un papel secundario en la historia política dominicana.

