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Leonel Fernández y el árbol de la esperanza “Una noche estrellada con aroma a futuro”

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

Narrado por el propio expresidente Leonel Fernández, el acto de inauguración de un nuevo local de la Fuerza del Pueblo en la circunscripción número 1 del Distrito Nacional fue mucho más que un corte de cinta o un simple discurso político. Fue una noche de evocaciones, de metáforas, de historia y de profunda visión de futuro.

Al llegar, dijo con voz serena: “Nadie me lo había dicho, pero al poner un pie en este lugar entendí que se trataba de algo especial. Nadie me lo confesó, pero yo lo descubrí. Esto no es un simple local. Es, en realidad, un árbol. Un árbol sembrado en el corazón de la capital, cuyas raíces están hechas de lucha, dignidad y esperanza, y cuyas ramas abrazan la posibilidad de un país más justo”.

Recordó que la Casa Nacional de la Fuerza del Pueblo lleva el nombre del inolvidable Johnny Ventura, y confesó con ironía y emoción: “Si no fuera porque esa casa lleva el nombre de esa leyenda, yo hubiese propuesto hacer un trueque esta noche: cambiar la sede nacional por este hermoso espacio que tenemos aquí. Tan bello, tan lleno de energía, tan inspirado”.

Con su característico tono lírico, recordó a Gabriela Mistral y a Pablo Neruda. Evocó versos, habló de estrellas titilantes y de barcos de papel navegando en el océano de los sueños patrios. Y con ese estilo que combina política con literatura, confesó que esta sede es, además de un espacio organizativo, “una escuela de formación electoral”, que llevará el nombre del siempre recordado Dr. Franklin Almeyda. Porque, como bien dijo, no se gana una elección solo con pasión, sino con formación.

“El poder no se alcanza por el cañón de un fusil, como decía Mao Tse Tung, sino por el voto de las urnas, por la vía democrática”, afirmó con fuerza. “Y para eso necesitamos compañeras y compañeros preparados técnica y políticamente, que entiendan la responsabilidad que conlleva gobernar”.

Leonel también hizo memoria. Contó cómo en 1973 el partido que fundó junto al profesor Juan Bosch apenas sacó un 1% en su primera participación electoral, y cómo años más tarde llegó a gobernar cinco periodos, logrando niveles inéditos de representación: 120 diputados, 32 senadores, control de las gobernaciones, y poder político a nivel nacional.

Hoy, dijo, la Fuerza del Pueblo ha vuelto a nacer. “Partimos de cero hace cuatro años, enfrentando un Estado hostil que quiso impedir nuestro avance. Y sin embargo, en solo seis meses logramos el reconocimiento electoral y nos convertimos en una organización con estructura nacional, con visión, con propósito”.

Una nueva etapa ha comenzado. Una etapa marcada por los desafíos del comercio global, las tensiones geopolíticas, la desglobalización y el regreso del proteccionismo económico. Habló del impacto de los aranceles estadounidenses, de cómo la República Dominicana forma parte del DR-CAFTA, y del reto que implica insertarse en un mundo cambiante. “Estamos entrando en una nueva fase donde el crecimiento económico mundial se desacelera. Eso nos obliga a pensar, a innovar, a fortalecer nuestra economía desde adentro”.

Con su estilo poético, volvió al árbol:

“Hoy sembramos aquí no solo una sede, sino un símbolo. Este árbol crecerá y cobijará a miles de compañeros. Sus hojas serán páginas de historia. Sus frutos, victorias colectivas. Porque este partido no es de un hombre, es de un pueblo”.

Y cerró diciendo:

“El árbol que hemos sembrado esta noche, crecerá con la savia de la justicia, la luz de la educación y el aire limpio de la democracia. Y cuando dé sombra, será para todos los que creen que la política puede volver a ser decente, útil y noble”.

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