«Luchó hasta el final y nunca perdió la conciencia»
Por la redacción
SANTO DOMINGO.-
En el ambiente aún flotaba el dolor. La tragedia del desplome del techo en la discoteca Jet Set, ocurrida hace apenas 46 días, dejó una estela de luto y preguntas sin respuesta. Entre las víctimas, la historia de Alba María Montero ha calado profundo en el corazón de quienes la conocieron y en aquellos que apenas ahora conocen su nombre, envuelto en la tristeza.
Emiliano Montero, su padre, habla con voz quebrada pero firme. Sus palabras no solo reconstruyen los últimos momentos de su hija, sino que pintan el retrato de una mujer fuerte, madre amorosa, y esposa solidaria. “Luchó hasta el final y nunca perdió la conciencia”, repite, como una forma de rendirle homenaje.
Alba María sobrevivió al impacto inicial del colapso, sepultada bajo escombros junto a decenas de personas que celebraban una noche que terminó convertida en pesadilla. Pero más allá del dolor físico y la gravedad de sus heridas, lo que más recuerda su padre es la lucidez con la que enfrentó sus últimos días.
“Ella estuvo consciente todo el tiempo. Me tomaba la mano y me decía ‘papi’. Preguntaba siempre por sus niñas, por su esposo, por los demás que estaban heridos. Hasta el viernes estaba conversando con nosotros”, contó Emiliano, al borde de las lágrimas, en la funeraria donde los familiares se reúnen para velarla.
No fue solo una hija, fue madre, hermana, amiga. En medio del caos, su prioridad seguían siendo los suyos. Preguntaba por sus hijas con angustia maternal. Quiso asegurarse de que su esposo estaba bien. Se preocupó por los amigos que la acompañaban esa noche. Su amor no fue vencido por el dolor.
Hoy, mientras el país reclama justicia y seguridad para que algo así no vuelva a repetirse, el testimonio de Emiliano Montero deja una lección: detrás de cada nombre en la lista de fallecidos hay historias de vida, de amor, de lucha.
Alba María Montero murió como vivió: pensando en los demás. Su memoria ya no le pertenece solo a su familia, sino a todos los que, con el corazón encogido, hemos escuchado a su padre decir: «Mi hija luchó hasta el final».

