«Manzos y Cimarrones» una unidad simulada dentro del viejo PLD en SDE.-
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO.-
Como diría un amigo extranjero, hoy aplatanado, este artículo es un arranca pescuezo, nos vamos a referir a la situación actual en el viejo Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como lo llama Leonel, en la actualidad en Santo Domingo Este este viejo partido ha llevado a que algunos miembros se agrupen en facciones dispersas y desorganizadas en un partido dividido por las ambiciones desmedidas de su presidente, que podrían describirse como «manzos» y «Cimarrones». Esta división interna ha debilitado considerablemente la capacidad del PLD para actuar de manera efectiva.
El término «manzos» por ejemplo, Juan Carlos Echavarría, un hombre de trato afable y sin malicia políticas del sector “Maquiteria”, son a aquellos miembros del partido que muestran una actitud pasiva y de tranquilidad. Estas personas, en lugar de tomar medidas proactivas y buscar soluciones a los desafíos que enfrenta el partido, parecen estar cómodos con el statu quo y muestran poca motivación para impulsar cambios significativos, aunque no dejan de ser personas agradables que ayudan a los demás.
Por otro lado, los «Cimarrones» Luís Henríquez, un tigüere del sector “La Tablita” capaz de herirte con sus garras, son aquellos miembros con problemas de personalidad que han adoptado una actitud rebelde y disidente dentro del partido. Estos individuos pueden tener diversas motivaciones, desde la insatisfacción con las decisiones y políticas del liderazgo hasta la búsqueda de intereses personales o la promoción de sus propias agendas. Su presencia agrega aún más discordia y conflicto a la ya frágil situación interna del PLD en Santo Domingo Este.
La combinación de estos dos grupos, los «manzos» y los «cimarrones», refleja una falta de dirección dentro del PLD. La ausencia de una visión común y de un liderazgo sólido ha llevado a que los miembros se dispersen en diferentes direcciones, sin una estrategia clara ni un objetivo compartido. Esta fragmentación interna es perjudicial tanto para el partido como para la comunidad que debería representar.
El viejo PLD, que alguna vez fue una fuerza política dominante en Santo Domingo Este, con unos estrategas brillantes como Cabrera y Castillo, ahora se encuentra en un estado de turbulencia interna. Las discrepancias entre los miembros han alcanzado niveles preocupantes, y las diferencias ideológicas y personales han generado divisiones profundas. Lo que alguna vez fue un partido cohesionado y poderoso, ahora parece una agrupación de facciones rivales, cada una con sus propios intereses y visiones. En lugar de presentar propuestas y soluciones a los problemas que enfrenta Santo Domingo Este, se dedican a confrontaciones verbales y rivalidades destructivas sin sustancia de provecho.
La falsa unidad actual del PLD en Santo Domingo Este es una amenaza latente que puede desencadenar una crisis en cualquier momento. Si los miembros del partido no pueden dejar de lado sus diferencias personales y trabajar juntos por el bienestar de la comunidad, la fractura interna será inevitable. Es esencial que el PLD retome su identidad como partido político comprometido con el progreso y el bienestar de la población, para que no tome el camino del PRD, y dejen a un lado los intereses individuales y las rivalidades sin sentido.
Es importante destacar que esta descripción se basa en una percepción y puede no reflejar completamente la realidad actual del PLD en Santo Domingo Este. Sin embargo, si la situación descrita es precisa, es fundamental que los miembros del partido reconozcan la importancia de la unidad, el diálogo y la búsqueda de un propósito común. Solo a través de una colaboración constructiva y un esfuerzo conjunto podrán superar las divisiones y trabajar en beneficio de la comunidad que dicen representar.

