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RD reabre comercio,  Haití mantiene frontera cerrada

Por Redacción SDE digital.

SANTO DOMINGO ESTE.-

La reciente decisión del gobierno dominicano de reabrir el comercio con Haití, aunque de manera limitada y a través de «corredores comerciales», tras un mes de mantener la frontera cerrada, plantea una serie de cuestionamientos y preocupaciones.

Esta medida podría verse como un paso positivo hacia la normalización de las relaciones comerciales entre ambos países, pero no podemos pasar por alto el contexto que llevó al cierre de la frontera en primer lugar.

El cierre de la frontera el 15 de septiembre se llevó a cabo como represalia a la construcción de un canal que buscaba desviar el agua del río fronterizo Masacre hacia territorio haitiano. Esta acción unilateral generó tensiones significativas entre ambos países, que ya tienen una larga historia de conflictos y desconfianza mutua.

El hecho de que Haití haya decidido mantener la frontera cerrada, a pesar de la reapertura limitada por parte de la República Dominicana, debería hacer reflexionar al gobierno dominicano sobre la percepción que tiene su vecino de ellos.

Haití ve a la República Dominicana como un actor que ha ejercido una influencia negativa en su historia, desde la ocupación haitiana de la isla en el siglo XIX hasta las tensiones actuales en la frontera. La reapertura parcial de la frontera no parece suficiente para cambiar esta percepción.

El gobierno dominicano debería considerar la importancia de mejorar sus relaciones con Haití y trabajar en conjunto para abordar los problemas bilaterales, en lugar de recurrir a medidas unilaterales que pueden exacerbar las tensiones.

La construcción de un canal y el manejo de los recursos hídricos compartidos deberían ser temas que se discutan y resuelvan a través del diálogo y la cooperación entre ambos países.

En resumen, la reapertura limitada de la frontera por parte del gobierno dominicano es un paso en la dirección correcta, pero no debe ignorarse el hecho de que Haití ha decidido mantenerla cerrada.

Esto debería ser un llamado de atención para las autoridades dominicanas, instándolas a buscar soluciones diplomáticas y a trabajar en la construcción de una relación más positiva y colaborativa con su vecino haitiano en lugar de perpetuar una imagen de «verdugo».

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