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Rut la moabita era una mujer  fiel, leal y trabajadora.

Por Roberto Veras.-

Los odfelos del pasado cuando hablaban de amistad siempre pensaron en, Jonathan y David, pero cuando hablan  de la fidelidad y de la lealtad, entonces piensan en Rut y Noemí, dos figuras importantes en la historia bíblica. Su historia está narrada en el Libro de Rut, en el Antiguo Testamento de la Biblia.

La historia comienza en la tierra de Israel, durante los días de los jueces, un período de la historia de Israel caracterizado por la falta de un gobierno centralizado. Noemí era una mujer israelita que vivía en Belén con su esposo y sus dos hijos, Majlón y Quelión. Sin embargo, debido a una hambruna en la tierra, Noemí y su familia decidieron emigrar a Moab, una nación vecina.

En Moab, Majlón y Quelión se casaron con mujeres moabitas llamadas Orfa y Rut, respectivamente. Sin embargo, después de unos años, tanto el esposo de Noemí como sus dos hijos fallecieron, dejándolas a ella y a sus nueras viudas. Noemí, al enterarse de que la hambruna en Israel había terminado, decidió regresar a su tierra natal.

Noemí instó a sus nueras a quedarse en Moab y buscar nuevos maridos, pero Rut se negó y decidió acompañar a Noemí a Israel. Rut expresó su compromiso con Noemí y su fe en el Dios de Israel diciendo: «No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios» (Rut 1:16).

Así, Rut y Noemí regresaron a Belén. Rut, como moabita, era extranjera en Israel, lo que dificultaba su situación. Sin embargo, Rut era una mujer leal y trabajadora, y comenzó a recolectar espigas en los campos de un hombre llamado Booz, quien resultó ser un pariente cercano de Noemí.

La historia de Rut y Noemí es un claro ejemplo del poder de la lealtad, el amor y la fidelidad. Rut demostró un compromiso inquebrantable hacia Noemí al negarse a abandonarla y decidir acompañarla a Israel, Rut y Booz tuvieron un hijo llamado Obed, quien se convertiría en el abuelo del rey David, uno de los reyes más importantes de Israel.

La historia de Rut y Noemí destaca el poder de la lealtad, el amor y la fidelidad. A través de la determinación y el sacrificio de Rut, ella encontró redención y bendiciones en la tierra de Israel. Su historia también muestra cómo Dios puede usar a personas comunes para llevar a cabo sus propósitos y cómo el amor y la bondad pueden ser recompensados.

La historia de Rut y Noemí es un hermoso ejemplo de cómo la lealtad y el amor pueden superar obstáculos y traer bendiciones. Además, su historia tiene un significado más profundo dentro del contexto bíblico, ya que Rut se convirtió en una antepasada directa del rey David y, en última instancia, de Jesucristo.

En resumen, la historia de Rut y Noemí resalta el poder transformador de la lealtad, el amor y la fidelidad, y cómo estas cualidades pueden tener un impacto duradero en la vida de las personas y en la historia misma.

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