¿SERÁ POSIBLE UNA REFORMA FISCAL SIN LA FIRMA DE UN PACTO?

Por Juan López    

  En las redes sociales estuvo circulando, este fin de semana, un documento que contiene “las propuestas” que el gobierno del PRM-Abinader pretende aprobar como reforma fiscal, con estimados de diferentes acciones cuyos resultados formarán parte de los ingresos  del presupuesto nacional para el 2022.

  Las diversas opiniones cuestionando  ese esperpento de documento llovieron a borbotones, con agudos razonamientos y clara determinación de impugnar con firmeza y acciones cívicas la provocación de los tecnócratas gubernamentales que lo están patrocinando “cual puñalada traicionera” contra las sanas expectativas del pueblo dominicano.

    Es cierto, desde hace tiempo se precisa de una reforma fiscal, que sea debidamente consensuada entre  los sectores económicos, políticos y sociales para evitar reacciones imprevisibles que obstaculicen su debida implementación, razón por la cual sorprende y preocupa que, sin esa imprescindible concertación nacional,  se pretenda imponer una reforma fiscal prohijada por insensibles e inescrupulosos tecnócratas gubernamentales que, estúpidamente, ignoran el carácter indomable del dominicano.

   En ese sentido, exhortamos a esos prepotentes tecnócratas a re-estudiar el impacto de la poblada del 1984 en contra de las absurdas imposiciones económicas del gobierno del perredeista Salvador Jorge Blanco y también la debacle económica que generó las improvisaciones del también gobierno del PRD que, en el 2003 encabezaba el ex presidente Hipólito Mejía.

   Por igual,  en interés de que asimilen lecciones de otras experiencias, les invitamos a estudiar con serenidad la enérgica reacción popular contra las pretensiones impositivas del gobierno colombiano, el pasado año, cuando se vio compelido a echar en el zafacón el paquete impositivo aplicar contra la clase media y sectores sociales más carenciados de Colombia.

   Resulta muy difícil  que el gobierno del PRM-Abinader pueda implementar una reforma fiscal sin previamente gestionar el consenso con los representantes del sector empresarial y sindical, sin tomar en cuenta a las organizaciones de la sociedad civil y mucho menos en desavenencia total con el liderazgo político de oposición.

   Una reforma fiscal sin previamente haber materializado la firma de un pacto entre los actores económicos, sociales y políticos del país es una absurda actitud que podría resultar muy cara a los propósitos del gobierno y, por vía de consecuencia, poner en acción “el cambio de reversa» hacia  escenarios de caos,  retrocesos  y más padecimientos que el pueblo dominicano había superado.  

   No es de  sabio seguir ”juchando” la vocación de lucha y resistencia del pueblo. El presidente Abinader debe desautorizar, a la mayor brevedad, el paquete impositivo que contiene ese esperpento de proyecto e informar que su gobierno continuará gestionando con paciencia política el consenso necesario para la firma del pacto social por la reforma fiscal necesaria a los fines de preservar  la paz social en la R. Dominicana.

  La sabiduría popular enseña que “con candela no se juega” y mucho menos con la paz social, el bienestar y las expectativas positivas del aguerrido pueblo dominicano!

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