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Soldado de la democracia un libro  que el PRM no debe ignorar

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

Hoy compartimos un espacio profundamente enriquecedor en una peña realizada en una conocida plaza de Santo Domingo, donde abordamos un tema de gran relevancia para la historia política dominicana: el libro «Soldado de la democracia».

En la mesa nos acompañaron figuras destacadas del pensamiento y la comunicación: el escritor e investigador social Sebastián del Pilar Sánchez, el politólogo y abogado Juan José Encarnación, el periodista Felipe Rosario y el escritor y comunicador Roberto Veras, formé parte del intercambio, convencido de que reflexionar sobre nuestra historia política es una necesidad urgente.

Tanto Sebastián del Pilar como Felipe Rosario coincidieron conmigo en un punto crucial: «Soldado de la democracia» no es solo una biografía ni una recopilación de hechos históricos. Es, en realidad, uno de los libros más importantes de la sociología política dominicana de los últimos 50 años. En sus páginas se recoge, con rigor y claridad, el drama, las luchas, los ideales y las rupturas que han marcado nuestro devenir partidario y democrático.

Sebastián del Pilar fue enfático al afirmar que esta obra debe considerarse una guía, una advertencia escrita con la tinta de la experiencia y la reflexión, especialmente útil para evitar la división en los partidos. De hecho, uno de los temas centrales del encuentro fue precisamente cómo la división ha sido, históricamente, el principal verdugo de las grandes organizaciones políticas dominicanas.

Se habló con claridad del caso del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), una fuerza que llevó a las masas al poder, que canalizó el anhelo democrático en las décadas más críticas del país, pero que terminó erosionada por luchas internas, egos irreconciliables y una desconexión con sus bases.Esa división lo sacó del poder.

Lo mismo sucedió y sigue teniendo consecuencias en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que no supo resolver sus contradicciones internas a tiempo y terminó fracturado, dando lugar al surgimiento de la Fuerza del Pueblo.

Estos ejemplos no pueden quedar como simples anécdotas de café político ni como capítulos cerrados. Son advertencias vivas. Por eso dijimos, y sostenemos, que «Soldado de la democracia» debe ser un tema de estudio para los actuales dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), una organización que, si bien hoy ostenta el poder, no está exenta de las tensiones internas que arrastraron a sus antecesores.

La unidad partidaria no se decreta ni se improvisa. Se construye con diálogo sincero, con instituciones internas sólidas, con respeto a las diferencias y, sobre todo, con un compromiso real con las bases y los ideales fundacionales. No basta con ganar elecciones; hay que sostener una visión colectiva. Ojalá que los líderes del PRM y de todos los partidos se tomen el tiempo de leer este libro, no como un homenaje a su protagonista, sino como una herramienta de análisis y autocrítica. Porque si algo nos enseña la historia reciente es que los partidos que no aprenden de sus errores están condenados a repetirlos.

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