Ulises Heureaux y su visión del racismo en Estados Unidos
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En el libro de Orlando Inoa titulado ULISES HEUREAUX: Anécdotas y Documentos, se recoge una interesante reflexión del presidente dominicano Ulises Heureaux sobre el racismo en los Estados Unidos del siglo XIX.
En una de sus anécdotas, se menciona que Lilís, como era conocido, era un gran admirador del general Ulysses S. Grant, a quien respetaba por su liderazgo y su papel en la Guerra Civil estadounidense.
Asimismo, sentía simpatía por los métodos empresariales de los estadounidenses y los ideales sociales franceses, pero, a pesar de su admiración por estos países, se negó a visitarlos. Su razón fue contundente: «Aquí soy general, presidente, pero en Nueva York o Boston solo sería un negro».
Esta afirmación, breve pero poderosa, refleja la clara comprensión que tenía Heureaux sobre la realidad racial de su tiempo. A finales del siglo XIX, la segregación racial estaba institucionalizada en los Estados Unidos, especialmente en el sur, donde las leyes de Jim Crow consolidaban la discriminación contra la población afrodescendiente.
Pero incluso en ciudades del norte como Nueva York y Boston, el racismo seguía presente en las estructuras sociales y económicas, limitando las oportunidades de los no blancos.
La postura de Heureaux también revela su propia conciencia sobre su identidad y la percepción que tendría en un país extranjero. En República Dominicana, él era el hombre más poderoso, el líder absoluto, pero en Estados Unidos sabía que sería visto primero por el color de su piel antes que por su cargo o sus méritos.
Su comentario no solo es una declaración sobre su propia condición, sino también un testimonio de cómo el racismo de la época afectaba la movilidad y el reconocimiento de los individuos racializados, sin importar su posición política o social.
Es interesante analizar cómo esta reflexión sigue teniendo eco en la actualidad. Si bien el racismo ha evolucionado y muchas barreras han sido derribadas, la discriminación racial sigue siendo una realidad en diversas partes del mundo.
La percepción de Heureaux, expresada hace más de un siglo, invita a una reflexión sobre cuánto ha cambiado la sociedad y cuánto queda por hacer en la lucha por la equidad y la justicia racial.
Este tipo de testimonios históricos nos ayudan a comprender mejor el contexto de nuestras propias sociedades y los retos que, como humanidad, seguimos enfrentando en la búsqueda de una convivencia más justa y equitativa.

