Un llamado a la sensatez en Santo Domingo Este
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE, RD.-
Una lucha sin sentido se ha venido desarrollando entre dos figuras conocidas del municipio de Santo Domingo Este: el ingeniero Fernando Buitrago y el pastor y alcalde Dio Astacio. Ambos, con presencia en los medios de comunicación y una influencia notable en la opinión pública, se han enfrascado en una diferencia que, más que aportar, divide y genera tensiones innecesarias en una comunidad que necesita unión, diálogo y respeto.
Resulta lamentable que dos ciudadanos con liderazgo, formación y capacidad comunicacional utilicen sus plataformas para sostener un conflicto que podría resolverse mediante el entendimiento mutuo. En vez de fortalecer los lazos de convivencia en el municipio, esta disputa alimenta la polarización y crea un ambiente hostil entre seguidores y munícipes que merecen un clima de armonía.
El ingeniero Buitrago, como ciudadano y comunicador, tiene derecho a expresar sus opiniones, críticas y observaciones sobre la gestión municipal. Ese ejercicio de la palabra, cuando se hace dentro del marco del respeto, forma parte esencial de la democracia. Sin embargo, el derecho a opinar también conlleva la responsabilidad de hacerlo con prudencia, sin ofender ni desvirtuar los hechos.
Por otro lado, el alcalde Dio Astacio, en su rol de servidor público y figura pastoral, debe tener la madurez suficiente para tolerar las críticas y comprender que estas, aunque molesten, forman parte de la vida política y de la gestión pública. La intolerancia a la opinión contraria solo debilita la autoridad moral y política de quien gobierna.
Ambos líderes tienen seguidores que los observan y los imitan. Por eso, este enfrentamiento judicial que los mantiene en los tribunales no beneficia a ninguno de los dos. Por el contrario, representa una pérdida de tiempo y energía que podría emplearse en causas más útiles para el desarrollo del municipio.
La convivencia ciudadana en Santo Domingo Este requiere madurez, diálogo y tolerancia. Ningún conflicto personal debe estar por encima del bienestar colectivo. La crítica y la gestión pueden coexistir si hay respeto y sentido común, porque al final, todos vivimos en el mismo municipio y compartimos los mismos espacios.
Esperemos que las aguas tomen su nivel, que ambos entiendan su rol como munícipes y comunicadores, y que este episodio sirva de lección sobre la importancia del respeto mutuo. Santo Domingo Este necesita líderes que den ejemplo, no que se destruyan entre sí; necesita voces que construyan puentes, no que levanten muros de división.
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