«Una foto, tres presidentes y un compromiso patriótico»
Por Redacción.-
Hace apenas unas horas, el expresidente Leonel Fernández compartió en su cuenta de Facebook una imagen que ha comenzado a resonar en el imaginario político y cívico de la nación. En la fotografía aparecen juntos el actual presidente Luis Abinader, y los expresidentes Danilo Medina e Hipólito Mejía, acompañados del propio Fernández y representantes del Consejo Económico y Social (CES). La razón del encuentro: el diálogo nacional convocado para abordar la profunda crisis haitiana y sus crecientes implicaciones para la República Dominicana.
El mensaje que acompaña la publicación, breve pero firme, lanza una idea poderosa: «Este encuentro representa un paso importante hacia la construcción de un consenso nacional en defensa de nuestra soberanía, la estabilidad regional y la dignidad humana».

Y es aquí donde comienza la reflexión.
Estamos ante un momento que puede pasar desapercibido si lo reducimos al protocolo, o incluso si lo encerramos en la burbuja del espectáculo político. Pero no. Hay algo más. Lo que vimos ayer y lo que Leonel Fernández intenta subrayar con su mensaje es el valor de la unidad en tiempos de incertidumbre.
La historia ha demostrado que los grandes desafíos, especialmente los que atentan contra la paz social, la seguridad fronteriza y la dignidad nacional no pueden enfrentarse desde trincheras partidistas, sino desde el compromiso colectivo.
La crisis haitiana no es nueva, pero sí cada vez más ineludible. La violencia, el desgobierno y el colapso institucional en el país vecino han creado una presión permanente sobre la frontera dominicana, sobre nuestros servicios públicos, y sobre el delicado equilibrio de la convivencia nacional. No se trata solo de migración; se trata de cómo defender la soberanía sin perder la humanidad. De cómo ser firmes sin ser intransigentes. De cómo proteger nuestro presente sin dejar de mirar a largo plazo.
Por eso, la imagen de tres expresidentes junto al presidente en funciones tiene una carga simbólica enorme. Representa o al menos debería representar la posibilidad de que la política dominicana, a pesar de sus heridas, sea capaz de poner la patria por encima del partidismo.
Pero también hay que ser claros. El simbolismo solo vale si se traduce en acciones reales. El diálogo nacional no puede ser una fotografía para la historia sin consecuencias prácticas. La unidad no puede quedarse en la mesa; debe ir al terreno, a las leyes migratorias, a la cooperación internacional, a la diplomacia estratégica, al fortalecimiento de nuestras fuerzas en la frontera y, sobre todo, a una política coherente y humana hacia los miles de haitianos que cruzan, viven, trabajan o huyen en nuestro territorio.
Sí, estamos ante desafíos complejos. Y sí, como dijo Leonel Fernández, «el compromiso patriótico y la unidad deben guiar nuestras acciones». Pero también debemos exigir que esa unidad sea verdadera, y que el compromiso patriótico no sea solo un gesto de campaña, sino una decisión de Estado.
La crisis haitiana no tiene soluciones mágicas, ni vendrá una salvación desde afuera. Pero si la República Dominicana logra responder con responsabilidad, inteligencia y firmeza, este momento podría marcar el inicio de una nueva etapa: menos improvisación, más planificación; menos ruido político, más sentido de nación.
Porque, al final, la historia no recordará los discursos ni las redes sociales. Recordará si estuvimos a la altura.

