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Alerta ante la manipulación mediática y los intentos de desacreditar al gobierno de Abinader

Por Juan José Encarnación

SANTO DOMINGO, RD.-

El gobierno del presidente Luís Abinader debe mantener activas todas sus estructuras de inteligencia y contrainteligencia, pues en el ambiente político actual se perciben señales claras de maniobras dirigidas a empañar la imagen del mandatario. La firmeza con la que Abinader ha enfrentado el narcotráfico, la corrupción y todo lo mal habido ha generado aceptación y respaldo popular, y precisamente por eso algunos sectores oscuros buscan minar esa credibilidad. Resulta evidente que hay un plan para desacreditarlo, incluso cuando ni siquiera es candidato oficial a ningún cargo.

En este contexto, es necesario señalar que ciertos comunicadores parecen actuar bajo guiones prefabricados. Yo acuso directamente a las llamadas “gallaretas amaestradas”, entre ellas Sergio Carlos, quien ha afirmado que existe un supuesto plan de golpe de Estado. Declaraciones como esa no solo carecen de sustento sólido, sino que también abonan la confusión y contribuyen a un clima artificial de inestabilidad que ciertos grupos parecen querer instalar en la opinión pública.

Lo que está en juego es la percepción del país sobre un gobierno que, por primera vez en décadas, ha mostrado un ejercicio democrático sin persecuciones políticas ni represión a la disidencia. Esta apertura democrática ha permitido el libre ejercicio de la crítica, pero también ha dado espacio a voces que, lejos de aportar, buscan cumplir encargos específicos para erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.

Resulta preocupante que algunos comunicadores utilicen su plataforma para construir narrativas dañinas que responden más a intereses particulares que al compromiso con la verdad. La responsabilidad del ejercicio periodístico se está perdiendo en ciertos sectores que apuestan a la manipulación y al sensacionalismo antes que a la información verificada.

El presidente Abinader ha mantenido una línea clara de lucha contra el crimen organizado y la corrupción, lo que ha generado reacciones de quienes se sienten afectados por estas medidas. Es natural que grupos con intereses contrarios al bienestar del país intenten revertir los avances logrados, pero lo que no debe permitirse es que esas campañas de descrédito tengan eco en quienes deberían ser guardianes de la objetividad.

Frente a esta realidad, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), los funcionarios del gobierno y el gobierno central tienen la responsabilidad de preservar la estabilidad democrática alcanzada. Esto requiere no solo vigilancia, sino también comunicación efectiva, firmeza institucional y unidad política para enfrentar cualquier intento de manipulación.

Finalmente, el país debe estar consciente de que la democracia dominicana es hoy más abierta y libre que nunca, y que esa fortaleza debe defenderse. No puede permitirse que campañas malintencionadas, rumores infundados o ataques mediáticos coordinados socaven la credibilidad de un gobierno que ha apostado por la transparencia, el orden y la justicia. La vigilancia es clave, pero más importante aún es la firme convicción de seguir protegiendo los avances democráticos logrados.

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