NacionalesOpinión

El delito de audiencia: Una herramienta legal para preservar el orden judicial

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

En la actualidad, nuestro sistema judicial cuenta con normativas claras para tratar lo que se conoce como delito de audiencia, una figura jurídica muchas veces desconocida o mal interpretada por la opinión pública.

Según el abogado y asesor Jacobo Colón, este tipo de infracción ocurre cuando, en pleno desarrollo de una audiencia judicial, un imputado o incluso un abogado se niega a acatar las órdenes legítimas del juez o incurre en una conducta irrespetuosa que entorpece el curso normal del proceso.

Se trata de una falta que, si bien no es considerada un delito mayor, sí puede acarrear sanciones inmediatas. El juez, en uso de su investidura y autoridad legal, puede imponer una multa cuyo monto es discrecional y proporcional a la falta cometida.

Esto significa que, dependiendo de la gravedad del acto, el juez evalúa el contexto y aplica una medida económica como correctivo, sin necesidad de una acusación penal más compleja.

Una vez impuesta la multa y esta es debidamente pagada, la persona puede recuperar su libertad, ya que no estamos ante un hecho de naturaleza criminal severa. Esta medida busca preservar el orden, el respeto y la solemnidad del tribunal, elementos esenciales para garantizar la justicia.

Lamentablemente, hay quienes intentan politizar o dramatizar estos episodios, cuando en realidad se trata de herramientas previstas en nuestras leyes para asegurar el buen desenvolvimiento del proceso judicial. El juez no actúa por capricho, sino respaldado por la normativa vigente.

Y aunque algunos puedan ver en estas acciones un exceso, la realidad es que mantener la autoridad en una sala de audiencia es indispensable para el respeto al Estado de Derecho.

Por tanto, más que criticar el accionar de los jueces cuando aplican estas sanciones, deberíamos contribuir a crear una cultura de respeto a la justicia y a sus actores, porque sin orden en las audiencias, no puede haber juicio justo ni sociedad equilibrada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *