El PRM ante el desafío del 2028, renovación, estrategia y liderazgo
Por Juan José Encarnación
Politólogo, abogado y comunicador
SANTO DOMINGO.-
La parálisis que afecta al Partido Revolucionario Moderno (PRM) no es un simple problema de organización, sino un desafío existencial que determinará si la estructura política que llevó al presidente Luis Abinader al poder podrá mantenerse como la opción de gobierno en 2028.
En este contexto, todos los cuerpos de dirección del PRM deben asumir la responsabilidad de reactivar el partido, comenzando con un llamado urgente al presidente Abinader para que impulse las reformas necesarias y afronte con determinación las amenazas que enfrenta la militancia.
Los cuadros más lúcidos del partido deben exigir medidas concretas en varios frentes esenciales. En primer lugar, es vital fortalecer el cuidado de la militancia, asegurando su integración y protección. Los líderes y funcionarios perremeístas deben ser defendidos de los ataques sistemáticos de los voceros de opinión pública que responden a intereses de partidos adversarios. Sin esta defensa, el desgaste interno será cada vez mayor.

Sin embargo, la ayuda más trascendental que el presidente Abinader puede brindar a su partido no es solo responder a los ataques mediáticos, sino fomentar un proceso de producción de pensamiento crítico y planificación estratégica.
El PRM necesita equipos de profesionales comprometidos, capaces de anticiparse a los cambios y definir con claridad lo que la población dominicana puede esperar del partido en los próximos años. La clave es ofrecer un horizonte de estabilidad y progreso que convenza a la ciudadanía de que debe seguir confiando su destino en manos perremeístas.
Para lograrlo, el PRM debe invertir en la formación y capacitación de sus cuadros políticos y técnicos en temas clave de políticas públicas. No basta con gobernar el presente; es imprescindible participar en los grandes debates nacionales, anticipando los retos del futuro. El cambio no es solo una palabra de campaña: es un compromiso que debe traducirse en voluntad, pasión y valentía para reducir las desigualdades sociales y combatir los privilegios de ciertos sectores económicos que aún se resisten a una distribución más justa de la riqueza.
Este es el momento de levantar estas banderas con decisión. Si el PRM no lo hace, será percibido como más de lo mismo y perderá su identidad transformadora. Estamos en la era de Luis Abinader, pero la gran pregunta es: ¿cómo pasaremos triunfantes a la siguiente etapa? ¿Ganaremos en 2028, o tendremos que esperar ocho o dieciséis años para recuperar el poder?
La dirección del PRM debe dedicar su tiempo y esfuerzo a responder esta interrogante, con el apoyo firme del presidente. La unidad y el triunfo del partido solo estarán garantizados si se establece un liderazgo sólido, con un Luis Abinader al frente del PRM y un secretario general que represente la corriente de Hipólito Mejía, asegurando el equilibrio interno de la organización. El 2028 no debe ser visto como un reto lejano, sino como un desafío inmediato que debe comenzar a resolverse ahora. Es momento de actuar, de planificar y de garantizar que el PRM siga siendo la mejor opción para la República Dominicana.

