Entre la fe y el oscurantismo “una mirada crítica a los salmos en El arte de la creación”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
El libro El arte de la creación, de Bruno Rosario Candelier, propone una reflexión profunda sobre el acto creador, pero en su abordaje de los salmos, citando la narración de Miguel Solano, deja abiertas múltiples interrogantes que invitan a una lectura crítica. La mención de estos textos sagrados como parte de una liturgia judía y como cánticos de alabanza es acertada desde el punto de vista histórico, pero resulta limitada si no se problematiza el contexto ideológico en que surgieron y se han utilizado.
Los salmos, efectivamente, forman parte esencial de la tradición hebrea, pero reducirlos a simples expresiones de fe o poesía espiritual ignora su función como instrumentos de cohesión social y control simbólico. A lo largo de la historia, estos cantos han servido no solo para elevar la espiritualidad, sino también para legitimar estructuras de poder que se sustentan en la idea de un Dios creador y omnipotente.
Cuando el texto sugiere que los salmos reflejan una creencia arcaica, se abre una puerta interesante al debate, aunque no se profundiza lo suficiente. Esa “arcaicidad” no solo implica antigüedad, sino también una cosmovisión en la que el hombre deposita su destino en fuerzas sobrenaturales, lo que puede limitar el desarrollo de una conciencia crítica frente a su propia realidad.
Quien suscribe, tiene la idea de un Dios creador, aunque lo considere imaginario, pongo en evidencia una contradicción contemporánea: la coexistencia entre fe y escepticismo. Esta dualidad es característica de sociedades que, aunque avanzan en el conocimiento científico, siguen ancladas en tradiciones religiosas que moldean su cultura y su conducta.
El problema surge cuando esa fe, expresada en textos como los salmos, ha sido utilizada históricamente para justificar actos de violencia y dominación. No se puede ignorar que en nombre de Dios se han cometido atrocidades que contradicen los valores de amor y justicia que estos mismos textos proclaman.
Un ejemplo claro de ello es la Santa Inquisición, donde la religión se convirtió en un instrumento de persecución y castigo. Este episodio histórico demuestra cómo la interpretación dogmática de la fe puede derivar en mecanismos de control social que reprimen el pensamiento libre.
La crítica, por tanto, no debe centrarse únicamente en los salmos como textos, sino en el uso que las instituciones han hecho de ellos. La obra de Rosario Candelier parece quedarse en una descripción estética y simbólica, sin cuestionar de manera contundente las implicaciones políticas y sociales de estos discursos religiosos.
Asimismo, es importante destacar que los salmos también han sido fuente de consuelo y resistencia para muchos pueblos. En contextos de opresión, estos cánticos han servido como una forma de esperanza y afirmación cultural, lo que demuestra su carácter ambivalente.
Sin embargo, esa misma ambivalencia exige un análisis más riguroso. No basta con reconocer su valor literario o espiritual; es necesario examinar cómo han influido en la construcción de mentalidades que, en algunos casos, perpetúan el conformismo y el sometimiento y debemos cuestionar el papel de la religión en la historia humana, especialmente cuando esta ha sido utilizada para justificar el oscurantismo y la violencia.

