Homenaje a Dagoberto Tejeda revela preocupaciones sobre el rumbo de la cultura dominicana
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Ayer estuve en el Archivo General de la Nación, donde el director de esa prestigiosa entidad cultural, Roberto Cassá, encabezó un sentido homenaje a nuestro querido amigo Dagoberto Tejeda por sus grandes aportes a la cultura y al folclore dominicano. La actividad reunió a escritores, investigadores, periodistas y amantes de la identidad nacional, todos unidos para celebrar la trayectoria de un hombre que ha dedicado su vida a rescatar y preservar nuestras tradiciones.
Mientras compartíamos entre colegas, surgió una conversación que provocó carcajadas entre los presentes. Alguien lanzó, en tono de humor, la pregunta que encendió la chispa: “¿Y cómo es posible que Roberto Salcedo, ministro de Cultura, esté por encima de Roberto Cassá?”. La ocurrencia desató risas espontáneas, pues muchos en la sala reconocen la trayectoria de Cassá y su compromiso inquebrantable con la cultura dominicana.
La situación se volvió aún más comentada cuando notamos que el propio ministro de Cultura se retiró de la actividad antes de que el homenajeado, Dagoberto Tejeda, pronunciara las palabras centrales del acto. Su salida anticipada generó sorpresa entre los asistentes, quienes esperaban que, al menos por respeto institucional, permaneciera hasta el cierre del homenaje.
Fue entonces cuando uno de los presentes, sin perder el humor, comentó: “A ese señor no le interesa la cultura”. La frase, aunque dicha en tono jocoso, reflejó el sentir de varios que observaban con desconcierto la actitud del funcionario responsable de dirigir las políticas culturales del país.
Otro participante intervino para añadir un comentario más contundente: “Ponen gente en Cultura que no saben de eso”. Su afirmación resonó entre los asistentes, muchos de los cuales han sido testigos de decisiones y nombramientos que, en ocasiones, parecen estar guiados más por compromisos políticos que por verdaderos méritos culturales.
En medio de la conversación, la sinceridad se impuso nuevamente cuando alguien afirmó: “La ignorancia es muy atrevida”. Esta frase, aunque fuerte, resumió el malestar que suele sentirse cuando quienes deben liderar la cultura muestran poco interés o desconocimiento sobre su importancia.
El homenaje a Dagoberto Tejeda continuó con la calidez y la admiración que él merece, pero las reflexiones surgidas al margen del acto dejaron claro que existe una preocupación genuina por el rumbo de las instituciones culturales del país. Los presentes no solo celebraban a un referente de nuestra identidad, sino que también cuestionaban la falta de compromiso de quienes tienen la responsabilidad de dirigir el sector.
Al final, me quedó claro que, aunque a veces usemos el humor como vía para expresar inconformidades, la verdad debe decirse. Y la verdad es que la cultura dominicana merece respeto, liderazgo competente y autoridades que estén a la altura de quienes, como Dagoberto Tejeda, han dedicado su vida entera a engrandecerla.

