José Ditren aclara la venta de la Logia Luz del Día
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En los caminos sinuosos de la vida institucional, cuando se realiza una venta o se maneja un negocio en nombre de una organización, siempre nacen y crecen rumores. Es la naturaleza de lo no explicado a tiempo: generar dudas, despertar suspicacias, alimentar la desconfianza. Por eso, lo mejor —lo más sabio y responsable— siempre será aclarar.
Hemos recibido en esta redacción una llamada del hermano José Ditren, quien se ha comunicado con nosotros en un tono firme pero respetuoso, buscando arrojar luz sobre el proceso de venta de la logia a la que representa. Según sus declaraciones, la venta de dicha logia está prácticamente concluida, restando solo algunos trámites oficiales para formalizar el proceso.
Ditren ha explicado que, por recomendación expresa de los abogados involucrados, ya ha recibido parte del dinero correspondiente a la venta, a cuenta del cierre definitivo. Esta acción —según dijo— no ha sido un acto aislado ni clandestino, sino parte de un procedimiento acordado y aprobado por trece hermanos financiales, que han dado su voto de conformidad con la operación.
Más aún, el hermano Ditren ha hecho llegar a este medio todas las documentaciones relacionadas con la transacción, asegurando que tanto la Gran Logia como el Comité Administrativo tienen en su poder las informaciones completas del caso. Asegura que nada se ha hecho a espaldas de la institución, y que todo ha seguido su curso bajo la supervisión legal correspondiente.
Una de las razones principales para realizar esta venta, explica Ditren, es el interés de reubicar la logia en un espacio que ofrezca mayores condiciones de seguridad. No se trata, entonces, de un simple traspaso comercial, sino de una apuesta por mejorar y preservar el patrimonio fraternal.
Sin embargo, la transparencia no se mide solo por la cantidad de documentos entregados o por la cantidad de votos obtenidos, sino también por el clima de confianza que se genera en el cuerpo de hermanos. Aclarar, comunicar y rendir cuentas debe ser una constante, no una excepción ante el murmullo. Cuando se hacen negocios en nombre de muchos, hay que explicar cada paso, aunque parezca obvio.
Seguiremos informando. Porque la verdad —como siempre decimos— no teme ser dicha.

