Los jardines del entorno al Faro a Colón lucen abandonados y descuidados
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
Al volver a caminar, mañana y tarde, por los jardines que rodean el Faro a Cristóbal Colón, no puedo evitar una sensación agridulce. Si bien valoro el ejercicio para mejorar mi salud física, no puedo ignorar la ironía de este homenaje a quien considero responsable del exterminio de la población taína.
En mi opinión, el verdadero héroe debería ser el Cacique Enriquillo, quien luchó incansablemente por los derechos de su pueblo y se vio obligado a refugiarse en las montañas del Bahoruco para defenderlos.
Desde mi juventud siempre he estado en desacuerdo con el homenaje otorgado a Cristóbal Colón, especialmente considerando su papel en el sombrío destino de la población taína. Es importante reflexionar sobre la historia desde diversas perspectivas y reconocer que los eventos del pasado tienen consecuencias significativas en el presente.
El legado de Colón es complejo y controvertido, y es comprensible que muchos cuestionen la magnitud del reconocimiento que se le ha otorgado, dada su implicación en la subyugación y el sufrimiento de los pueblos indígenas.
En lugar de exaltar a figuras históricas cuestionables, deberíamos buscar formas de honrar a aquellos que realmente merecen reconocimiento, como el Cacique Enriquillo y otros líderes indígenas que lucharon valientemente por sus comunidades.
Es fundamental que sigamos cuestionando y reevaluando las narrativas históricas dominantes, reconociendo las injusticias del pasado y trabajando hacia una sociedad más inclusiva y justa. Esto implica no solo cuestionar los monumentos y homenajes existentes, sino también celebrar y preservar las historias y legados de aquellos que han sido marginados o silenciados en la historia oficial.
Es fundamental que las autoridades gubernamentales asuman la responsabilidad de proteger y preservar el entorno del Faro, buscando soluciones sostenibles y a largo plazo. Además, es necesario un mayor compromiso por parte del gobierno central para proporcionar los recursos y el apoyo necesarios para revitalizar este importante patrimonio cultural.
Solo mediante una colaboración efectiva entre todas las instituciones involucradas se podrá garantizar que el Faro a Cristóbal Colón recupere su esplendor y se mantenga como un símbolo de orgullo para la comunidad.
Es decepcionante ver cómo el entorno del Faro ha caído en un estado descuidado y deteriorado. Aunque reconozco los esfuerzos esporádicos de la alcaldía por brindar apoyo, es evidente que la alcaldía enfrenta sus propias dificultades y limitaciones. Es crucial que se reconozca la importancia de mantener este monumento histórico en condiciones óptimas, no solo por su valor simbólico, sino también por el impacto que tiene en la comunidad y en la atracción de visitantes.
Espero sinceramente que el gobierno central tome nota de esta situación y brinde el apoyo necesario para devolverle su esplendor al Faro. No solo sería un acto de justicia hacia nuestra historia y cultura, sino también un compromiso con el cuidado de nuestros monumentos y el legado de aquellos que realmente merecen ser recordados.

