Opinión

Presidente Abinader reitera compromiso contra la corrupción y advierte que no tendrá cómplices en su gobierno

 

Por Juan José Encarnación

SANTO DOMINGO, RD.-

El presidente de la República, Luis Abinader, ha vuelto a dejar claro que en su gestión no se tolerarán actos de corrupción ni complicidad con aquellos que busquen aprovecharse del erario. En un discurso recordado de su primer período, Abinader expresó categóricamente: “tengo amigos, pero no cómplices”, frase que ha pasado a ser un sello de su estilo de gobierno.

El mandatario ha insistido permanentemente en que bajo ninguna circunstancia avalará prácticas ilegales dentro de la administración pública. Aunque reconoce que, como en todas las sociedades del mundo, existen personas que intentan aprovecharse de las estructuras del poder, ha reiterado que eso no es justificación para permitirlo en su gestión.

El jefe de Estado ha criticado la avaricia de algunos sectores que cada día, desde las 8:00 de la mañana, se dedican a construir fortunas que ni siquiera sus descendientes podrán consumir. “Nadie se lleva nada”, subrayó, al tiempo que recordó que lo único que queda es el legado ante la sociedad y la familia, el núcleo más importante de toda persona.

No obstante, Abinader lamentó que en muchos casos esa conciencia moral no sea suficiente para frenar a quienes han hecho del enriquecimiento ilícito un estilo de vida. “La mayoría no le importa nada de lo que hacen”, señaló, refiriéndose a aquellos que manejan millones de pesos sin medir las consecuencias.

Tenemos situaciones en que individuos se apropian de sumas millonarias, de 20, 30 o hasta 60 millones de pesos, y que cuando enfrentan procesos judiciales devuelven apenas una parte de lo robado. A pesar de ello, agregó, terminan quedándose con la mayoría de los recursos, lo que refleja una profunda debilidad en la cultura de sanción y en la percepción social del castigo.

Abinader reiteró que su compromiso es impulsar un país donde la transparencia y la justicia sean pilares inquebrantables. Subrayó que el verdadero reto no solo está en encarcelar a los responsables, sino en construir una cultura de respeto a lo público, donde la integridad sea el valor que distinga a los servidores del Estado.

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