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Venden la logia “LUZ DEL DÍA” se sigue apagando el odfelismo

 

Cuando se olvida la historia en el odfelismo, la mentira se disfraza de costumbre

Por Juan Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

Los pueblos y las organizaciones que no conocen su historia —o peor aún, que deciden ignorarla— están condenados a repetir sus errores, una y otra vez, como un ciclo maldito del cual no pueden escapar.

El odfelismo, que nació con el noble propósito de unir a hombres trabajadores bajo los principios sagrados de la amistad, el amor y la verdad, parece estar olvidando su misión fundacional.

Hace no mucho, con justa indignación, se alzó la voz contra la indelicada y misteriosa venta de la Logia de Neyba. Hasta el día de hoy no se conocen cifras oficiales, ni contratos, ni mucho menos se ha rendido cuenta ante los hermanos y las instituciones del país. Un silencio sospechoso envuelve aquel hecho, que debería haber servido de lección. Pero no. Se repite la historia.

Hoy nos llega la noticia de que la Logia “Luz del Día”, perteneciente al Distrito Uno, ha sido vendida. Lo que se sabe es poco, y lo que se oculta es mucho. Solo se comenta, entre pasillos y murmullos, que el comprador es un hombre de rostro oriental y que el monto recibido supera los diez millones de pesos.

No se ha publicado ningún acta de venta, ningún informe financiero, ningún detalle sobre bajo qué condiciones se entregó un patrimonio que no es de nadie en particular, sino de todos los odfelos del distrito y del país.

Lo que sí se confirma, tristemente, es que los actos indelicados no se detienen.

¿Dónde está la voz firme de la Gran Logia? ¿Por qué el Comité Administrativo no se pronuncia? ¿Será que también están envueltos en este manto de silencio?

Los odfelos merecen respeto. Merecen información clara. Merecen saber qué se está haciendo con sus bienes, con su historia, con el legado que tantos hermanos construyeron con sudor y principios.

Mientras algunos juegan con la doble moral y otros se hacen cómplices con su silencio, nosotros seguiremos esperando más informaciones para mantener a los hermanos enterados de todo lo que sucede en este mundo donde, se supone, reinan la amistad, el amor y la verdad.

Pero recordemos: el que calla ante la mentira, renuncia a la verdad.

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