Víctor Martínez “La búsqueda de justicia, un clamor de 64 años”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO.-
Han pasado 64 años desde el asesinato del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, un hecho que marcó el fin de una de las dictaduras más sangrientas de América Latina.
Sin embargo, las secuelas de ese evento continúan presentes en la vida de muchas familias dominicanas. Tras la muerte de Trujillo, su hijo Ramfis inició una despiadada persecución contra quienes participaron en el complot para asesinar al dictador, logrando su objetivo al eliminar a la mayoría de los implicados.
Entre las víctimas de esta represalia se encontraba el general José René “Pupo” Román, junto con su chofer y sus dos guardaespaldas, hermanos cuyo único «delito» fue servir a su superior.
Desde entonces, sus familiares han vivido con el dolor de no saber dónde reposan sus restos. Uno de ellos es Víctor Martínez, residente en Rhode Island, quien durante más de seis décadas ha exigido a las autoridades dominicanas que localicen los cuerpos de sus seres queridos para brindarles una sepultura digna.
Víctor no ha cesado en su lucha. Se ha dirigido a varios presidentes de la República Dominicana, buscando respuestas. Sin embargo, sus esfuerzos han sido ignorados.
Ante esta indiferencia, ha llevado su caso a organismos internacionales de derechos humanos, esperando que su voz sea escuchada en instancias donde la justicia trascienda las fronteras y la historia no sea olvidada.
Hay quienes creen que la tarea de encontrar los restos es casi imposible. No obstante, la historia demuestra que, con voluntad política y compromiso con la verdad, es posible recuperar fragmentos perdidos del pasado.
Víctor Martínez no pide nada extraordinario: solo que se le permita cerrar un capítulo de dolor que ha marcado a su familia durante generaciones.
Este caso no solo es una cuestión personal; es un recordatorio de que la justicia y la memoria histórica son pilares fundamentales para construir una sociedad verdaderamente democrática.
La República Dominicana tiene una deuda pendiente con Víctor Martínez y con todas las víctimas del régimen trujillista.
Cumplir con este deber no solo honraría la memoria de los caídos, sino que también reafirmaría el compromiso del país con los derechos humanos y la dignidad de sus ciudadanos.
Mientras esperamos que su petición sea aceptada, queda claro que la búsqueda de justicia nunca debe detenerse.
Que el clamor de Víctor sirva como un llamado a la acción para las autoridades, un recordatorio de que la verdad, por dolorosa que sea, siempre debe salir a la luz. Solo entonces podremos decir que hemos aprendido de nuestra historia y que estamos construyendo un futuro donde la impunidad no tenga cabida.

