Justicia selectiva en Hoyo de Friusa: ¿libertad o advertencia?
Por redacción
HGUEY, RD.-
La fiscal titular de Higüey, Claudia Lorena Garrido, informó que 31 de las 32 personas arrestadas durante una manifestación en el sector Hoyo de Friusa, en Bávaro, provincia La Altagracia, fueron puestas en libertad. Solo uno de los detenidos será sometido a la justicia.
El único manifestante que enfrentará un proceso judicial se convierte en el centro de un debate sobre los límites del derecho a la protesta y la selección de culpables en medio de conflictos sociales. ¿Se trató de una detención justificada o de una forma de enviar un mensaje de advertencia a los demás manifestantes?
En un país donde la protesta es un derecho constitucional, la detención y posterior liberación masiva de los manifestantes puede interpretarse como un intento de desactivar la presión social sin llegar a la represalia extrema. Sin embargo, el hecho de que uno solo permanezca bajo custodia plantea interrogantes sobre los criterios utilizados por las autoridades.
El sector Hoyo de Friusa, como muchas otras comunidades en la zona turística de Bávaro, enfrenta una serie de problemas estructurales que han llevado a sus habitantes a alzar la voz. La falta de servicios básicos, el crecimiento desordenado y las inequidades socioeconómicas han creado un caldo de cultivo para el descontento. Cuando las instituciones no responden a estas demandas, la población ve en la protesta su último recurso.
Pero la historia nos ha demostrado que cuando el Estado responde con detenciones selectivas, se corre el riesgo de generar un mayor nivel de indignación y de fortalecer la percepción de arbitrariedad en la justicia. Si se quiere evitar que la situación en Hoyo de Friusa se convierta en un punto de ignición para conflictos mayores, las autoridades deben dar una explicación clara sobre el caso de la persona que sigue detenida.
La comunidad, así como la opinión pública, merecen respuestas. No basta con liberar a la mayoría y procesar a uno solo si no se explican los fundamentos legales y las evidencias que justifican tal decisión. La justicia no solo debe actuar con imparcialidad, sino también demostrar que así lo hace.
De lo contrario, la sensación de injusticia seguirá alimentando el descontento, y la protesta, lejos de disiparse, encontrará nuevas razones para continuar.

