Opinión

Solidaridad con la investidura judicial: en defensa del magistrado Reymundo Mejía Zorrilla

 

Por Julio Cesar Terrero Carvajal

SANTO DOMINGO, RD.-

Quiero expresar públicamente mi firme solidaridad y respaldo al magistrado Reymundo Mejía Zorrilla, ante los recientes ataques injustificados a su integridad y a la investidura que representa. El magistrado ha actuado con apego a la ley, cumpliendo con su rol dentro del marco institucional que le otorga la Constitución de la República y el Código Procesal Penal.

Debemos recordar que los jueces están legalmente investidos con la autoridad para incluso sancionar a abogados por delitos de audiencia cuando estos incurren en irrespeto o alteraciones del orden en los estrados.

Esta facultad no es caprichosa, sino parte esencial de la preservación del respeto al sistema judicial. He visto casos en que detenidos han tenido que ser retirados del tribunal por alterar la audiencia, y también casos en que el Ministerio Público ha actuado sin autorización judicial, violando garantías procesales básicas.

Por eso, me preocupa la manera en que algunos sectores han querido presentar al magistrado Reymundo Mejía Zorrilla como si fuera una figura corrupta o parcial. Debo decir, con absoluta responsabilidad, que este juez ha sido, en mi experiencia como expresidente del Colegio de Abogados de la República Dominicana, un profesional probo, íntegro y respetuoso del debido proceso. Nunca se le ha vinculado a escándalos ni a maniobras turbias dentro del sistema judicial.

La investidura de un juez es algo sagrado. En cualquier nación democrática desde República Dominicana hasta Francia, Estados Unidos o cualquier otra parte del mundo civilizado la inmunidad judicial no solo se respeta, sino que se protege como un pilar del Estado de derecho. Irrespetar esa investidura, como ha hecho de manera desafortunada el señor Ángel Martínez, es no solo un acto temerario, sino una ofensa al sistema judicial mismo.

Desconozco si el señor Martínez ha tenido acceso directo al expediente del caso o si simplemente ha formulado sus acusaciones a través de conjeturas mediáticas. Lo que sí puedo afirmar es que lanzar ataques sin pruebas concretas contra un magistrado que ha dedicado su vida a impartir justicia no solo es irresponsable, sino profundamente dañino para la institucionalidad.

Apoyar a Mejía Zorrilla no es solo respaldar a un hombre; es defender la independencia del Poder Judicial. Es garantizar que ningún juez tema hacer cumplir la ley por miedo a represalias mediáticas o campañas de descrédito.

Desde esta tribuna, invito a todos los abogados y ciudadanos a recordar que la justicia no puede ser rehén de pasiones políticas ni de intereses personales. Defender la dignidad de un juez es defender el derecho de todos a ser juzgados con imparcialidad.

Mi respaldo total al magistrado Raymundo Mejía Zorrilla.

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